Los de siempre, los dos extremos involucrados directa o indirectamente en la supresión de vuelos regulares a Cuba, harían muy bien en volver a leer, e interpretar si es que sus escasas neuronas se lo permiten, estos versos del muy querido por unos, odiado por otros y, escuchado por otros como el que estas líneas escribe aunque no comulgue con muchas de sus posiciones políticas, el cantautor y poeta Silvio Rodríguez.

Y todo es aburrido si no hay todo.
Han hecho jardín, le falta flor.
Olvidar el mundo no es buen modo
De tener y dar amor.

A primera vista, enunciar el fenómeno es sencillo: el Gobierno de los EEUU, presionado por los congresistas “cubano” americanos Marco Rubio y Díaz Balart, y apoyados por los segmentos más retrógrados y llenos de odio del exilio cubano en este país, tomó la decisión de suspender a partir del 10 de Diciembre todos los vuelos regulares a la Isla, con la excepción de los que van a la capital, como castigo al régimen cubano debido a “la represión a su propio pueblo” y su “continuo apoyo al Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela“. Esto afecta los vuelos a Cayo Coco, Cayo Largo, Matanzas, Santa Clara, Cienfuegos, Camaguey, Holguín y Santiago de Cuba.

Sin embargo, si te detienes un par de minutos en el análisis, verás que la medida es, por lo menos, tres COSAS:

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* Es INHUMANA:

Aunque puede perturbar el sueño de los gobernantes cubanos, el verdadero afectado es el pueblo, el “cubano de a pie“, ese que se sume cada vez más en la miseria y la desesperación provocada por tres factores en más o menos igual medida:

1) la ineficiencia estructural de un sistema político-económico capaz de abordar algunas necesidades sociales básicas, pero incapaz de asumir los retos de la producción y la productividad de un país subdesarrollado;

2) el criminal embargo (o bloqueo) por parte de los Estados Unidos, que además de ahogar a todo un pueblo, haría difícil o imposible operar al más capacitado de los gobiernos; y

3) medidas como esta de los vuelos que hoy nos ocupa, la supresión de los cruceros y muchas otras, cuyo único objetivo es lograr que la desesperación del pueblo llegue a tal nivel que se rebelen contra un régimen que ni los “valientes patriotas de la ultra derecha cubana” ni el poderoso gobierno estadounidense han tenido el valor de derribar.

* Es ESTÚPIDA:

Ya medidas similares se han puesto en práctica, cuando Bush y en otras administraciones, y los cubanos que tenemos familia en Cuba seguiremos viajando a la Isla como siempre hemos hecho, sólo que ahora nos afectaremos nosotros y beneficiaremos a los dos extremos de la ecuación: tendremos que pagar más por los boletos aéreos e incluso utilizar los vuelos charters, que todos sabemos están “controlados” por políticos, politiqueros y los más turbios intereses de las dos orillas.

Y al llegar a la Habana, tomaremos un autobús con precios sobrevaluados o rentaremos por muchos dólares un coche que nos llevará al interior de la Isla, dejando la divisa en las compañías gubernamentales rentadoras de autos y los lugares habilitados para comer en el camino. Hay un beneficio claro para todos ellos, que presenta como ridículos los “argumentos” oficiales.

* Es ILEGAL:

Están violando los derechos constitucionales de libertad de viaje y desplazamiento de los residentes, y sobre todo, de los ciudadanos estadounidenses que tenemos el mismo derecho de ir a Cuba, que Ivanka Trump de ir a China o a Arabia Saudita, donde a diario también se violan los derechos humanos.

Mami, esta medida es contra tí y contra cientos de miles como tú. Pero ni tú y los miles como tú se van a rendir, ni nosotros tampoco.

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Lo peor de todo es que estamos dando la excusa perfecta al Gobierno de Cuba para incrementar la represión que supuesta y canallescamente se pretende combatir. El Gobierno de Cuba tampoco se va a caer esta vez. El pueblo cubano (mi madre, mis hermanos, mis sobrinos y mis amigos del barrio) no se van a lanzar a las calles, simplemente porque no es el hambre quien derriba muros como los de Berlín ni dictaduras como la soviética, sino la EXISTENCIA DE ALTERNATIVAS MEJORES y DIFERENTES, mismas que ni la disidencia interna (con algunos muy respetables representantes y otros muy desprestigiados), ni el croqueterismo histérico miamense cada vez más disminuido, ni el gobierno de los Estados Unidos han podido brindar al cubano de a pié.

Las VERDADERAS CONSECUENCIAS de toda esta farsa son las siguientes:

* Rusia y China se acercarán más a Cuba y con el pretexto (humano en este caso) de tenderles la mano y aprovecharán la situación para lograr ventajas geopolíticas de incalculable alcance.

* El Gobierno cubano tomará medidas en respuesta, entre las cuales ya se barajan en ciertos medios algunas como estas:

  •  La reducción del costo de los pasaportes.
  • Oportunidades de inversión para los cubanos que viven fuera de Cuba.
  • Atención médica regular y especializada (incluyendo la dental y la estética) a cubano-americanos a precios 4, 5 y hasta 10 veces menores de los que se pagan en Estados Unidos.
  • Cambios preferenciales para el dólar estadounidense en aeropuertos de entrada al país.
  • Posibilidad de entrada a la Isla a aquellos que han sido castigados con 8 años o más de exclusión por haber abandonado sus “misiones“.

 * Y muchas otras que podrían ser más o menos cuestionables (por lo que se han demorado y el oportunismo del momento, quizás), pero son viables, legítimas y ayudarán a que se nos disminuya la carga que esta arbitraria medida nos impone a los cubanos que vivimos en Estados Unidos y sigamos viajando a la Isla y apoyando a nuestras familias.

El 99% de los cubanos que vivimos fuera somos partidarios de la propiedad privada, el libre mercado, la libertad de expresión con prensa libre no estatal y el pluripartidismo político. Eso nos hace “anti comunistas” y contrarios a la realidad que hoy se vive en Cuba.

Pero no nos hace ni nos puede convertir en ANTI CUBANOS. Casi el 75% de esos que estamos diseminados por el mundo, apoyamos el cese del criminal embargo o bloqueo, la apertura de relaciones al estilo de Obama, el apoyo económico y moral a los “cubanos de adentro“, así como el respeto a su decisión de permanecer con su actual gobierno o cambiarlo por otro, el día en que vean una ALTERNATIVA clara, que no sea ni la que tenían antes del 59 ni la que muestran hoy buena parte de los pueblos latinoamericanos, con índices de pobreza, analfabetismo e insalubridad peores que los de Cuba.

En lo que ese día llega, solo nos queda mantenernos firmes y convocar al voto que echará a Donald Trump, a sus facilitadores y a los mentados “anti-cubano-americanos” de la Casa Blanca y del poder, para a la vuelta de un año poder revertir esas medidas.

Y también sería bueno seguir teniendo en cuenta que hacer sufrir más a los que ya sufren y “olvidar al mundo” (diz… al cubano de la Isla), “no es buen modo de tener y dar amor”. Ni de ganar CONTIENDAS políticas.

Querido Ulises, perdón que te cite sin permiso, pero viene muy a punto.

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