Aún están frescos en la memoria de todos los sinsabores y esperanzas que, casi al mismo tiempo y en forma a veces contradictoria, el DEBATE DEMÓCRATA nos ha dejado a todos.

Nuestros amigos y amigas nos han pedido exponer también nuestra visión al respecto. Es difícil resumir tanta cantidad de información, de matices, de posiciones en algunos casos muy encontradas, en los marcos de un breve artículo, pero trataremos de enfrentar el reto con este incompleto análisis.

Así, de forma muy rápida, podría decirse que la primera noche no fue la mejor de su carrera política para el Alcalde Pete; que en ambos días la mayoría trató de reafirmarse en una posición de “MODERADOS” que no es más que la misma porquería que ha llevado a la otrora gran potencia mundial a ser casi un país del tercer mundo en muchos indicadores básicos; que los GANADORES del día 1 fueron Bernie y Elizabeth Warren; que en el segundo día se hace difícil señalar los ganadores, aunque la mayoría coincide en que los grandes perdedores fueron Biden y Kamala Harris; y que el gran PERDEDOR de ambos eventos fue el Partido Demócrata.

O sea, Donald Trump debe estar muy feliz, pues como bien señalara Corey Booker, Trump está logrando su táctica de echar a pelear a los demócratas “progresistas” con los “moderados” en otra edición de su malévola estrategia de “divide y vencerás“. Entonces, sin duda, el gran ganador luego de estos dos intensos días, es el Partido Republicano.

Quienes han seguido el periódico desde sus inicios, saben que somos amante del debate sano y constructivo, de la diversidad de ideas y opiniones, incluso de la confrontación de quienes llevan la misma camiseta, pues lo consideramos algo muy positivo, en la Vida, el Diseño de Estrategias y la Toma de Decisiones…, pero no con tal magnitud en las ELECCIONES, sobre todo no en unas tan duras y decisivas como las que se avecinan.

10 Candidatos en una tribuna nacional poniendo en juego su historial, su carrera y su prestigio, no pueden menos que atacarse en algún punto. Y esos ataques que vimos en ambas noches, de diversa magnitud e intencionalidad, de una forma u otra nos hacen DAÑO.

Quizás no tanto entre los demócratas convencidos (que de todas maneras van a votar por la nominación del Partido para enfrentar a Trump) y mucho menos entre los republicanos de hueso colorado, que pase lo que pase apoyarán a Trump…, pero sí y mucho, entre los INDECISOS, los INDEPENDIENTES, los frustrados con el status quo, los cansados de esa mezcla de ping pong electoral, ajedrez político y ruleta rusa que vienen jugando los dos partidos por décadas. Y esos, queridos amigos y amigas, son MUCHOS, muchos, …muchos más de los que pensamos. Y quizás sean quienes decidan la contienda. (Recomendamos leer la encuesta publicada ayer en The Hill sobre la indecisión de los independientes).

Y no pensemos que nos referimos a personas políticamente analfabetas. Ese también es el caso de muchos de nuestros muy cultos lectores. Y es el caso de quien escribe este editorial, una persona cuya madurez política le hará votar por quien sea que se enfrente a Adolf Trump, pero no le quitará el cansancio y el agobio que siente por seguir siendo testigo de “más de lo mismo“, de lindas consignas de campaña que luego se estrellan contra lo que de verdad hay que cambiar en este país: el obsoleto soporte estructural de nuestras instituciones democráticas y el ilimitado poder de las corporaciones sobre el destino de todo un país y de cada uno de nosotros.

Por supuesto que no se trata de soluciones “totalitarias” o “COMUNISTAS“, que ya demostraron fehacientemente que no resuelven el problema, pero sí de cambios estructurales que nos lleven al “CAPITALISMO MORAL” del que habla Joe Kennedy III o al capitalismo “verdaderamente democrático” que preconizan Bernie Sanders y Elizabeth Warren…sólo que el problema radica en que ese cambio va a ser MUY DIFÍCIL de lograr -y por múltiples razones que el espacio no nos deja enumerar- por alguien que venga de dentro del sistema (los que no nos crean que vean las series “Casa de Naipes” y “Sobreviente Designado“, y el reciente documental “The Great Hack“).

Por eso, nosotros aún no tomamos partido por ninguno de los candidatos, seguimos expresando nuestras simpatías por los 5-6 que van a la vanguardia, y al mismo tiempo hemos comenzado a prestar atención a un “outsider“, un semi advenedizo de última hora, del cual queremos saber más, para entender si puede competir y si puede funcionar en Washington. Les prometemos compartirles nuestras conclusiones cuando las tengamos.

Baste ahora decir que la historia ha demostrado que en ese pantano, en esa multi distorsión política que es el D.C., los advenedizos funcionan y funcionan muy bien. Y el mejor ejemplo es Donald Trump: nadie puede negar que él ha funcionado MUY bien, excelentemente… en función de los más deshonestos intereses de la América Corporativa, los oligarcas y los nuevos esclavistas del siglo XXI. Quizás necesitemos otro de “los de afuera“, para que se desempeñe igualmente bien, pero en función de los pobres, la clase media y los partidarios del progreso. (Por cierto, Obama había sido senador solo por 3 años cuando se lanzó a la Presidencia).

Entonces no les ocultamos que hemos comenzado a seguir de cerca a Tom Steyer, el exitoso billonario que abandonó su muy lucrativa posición corporativa para dedicarse a luchar por el cambio climático, y luego se expandió a la pobreza y a lo que el llama “los 5 derechos“: al voto igualitario, al agua y el aire limpio, a la educación, a un salario digno y a los cuidados de salud.

El hombre que ha ratificado muchas veces que “si le damos a las corporaciones capacidad ilimitada de participación en la política, lo echarán todo a perder, porque sólo piensan en las ganancias“. El hombre que dice ver sus millones sólo como la posibilidad de que nadie en Washington pueda “ni comprarlo ni sentirse su dueño“, y que ha trabajado con los jóvenes estadounidenses creando una red multimillonaria de seguidores respecto a la Gran Emergencia Nacional del Cambio Climático y los 5 derechos; además de su ferviente labor para destituir a Trump. El hombre que nadie va a poder acusar de “comunista” y que allí donde todos hablan de cambio, él habla de un “retorno a las raíces“, a una versión moderna de la manera en que fué concebido este gran país.

Conste que no lo estamos endorsando. Estamos diciendo por qué se nos hace interesante y por qué vale la pena conocer más sobre él y su plataforma y si puede integrar la fórmula demócrata para el 2020. Hasta ahí por el momento…