Tengo amigos muy avezados en política que, en todo su derecho, defienden la idea de no hacerle un juicio político de destitución a Trump porque es algo que no podemos ganar. Para hacerlo se necesitarían las dos terceras partes del Senado a favor y todos sabemos que es casi imposible reunir 67 votos en un forum controlado por los republicanos..

Sin embargo, yo soy de otra opinión e intentaré fundamentarla de la forma más sencilla que pueda.

A ver, aunque el ejemplo no sea el más adecuado, imagina que eres un hombre de mediana complexión y vas por una calle desierta con tu hija de 15 años. En ese momento vienen 5 hombres fornidos y comienzan a “manosearla” desvergonzadamente, aunque no parecen tener intención de violarla o de hacerle daño físicamente. Sabes que si te quedas tranquilo, pues lo más seguro es que sigan de largo y no pase nada… pronto se irán a manosear a la próxima chica indefensa que encuentren en el camino.

Sabes también que es una pelea que no puedes ganar…, pero la echas de todos modos. ¿Sabes por qué? Porque es algo intrínsecamente moral. Porque si no la defiendes, si no te enfrentas, no podrías vivir con eso dentro por el resto de tu vida. Porque la vida y la política tienen en común que no se trata sólo de quien gana o quien pierde, sino ante todo de HACER LO CORRECTO.

Trump ha estado vejando, violando, “manoseando” descaradamente lo más preciado para este país: la dignidad, la democracia, o la decencia si te sientes más cómodo con llamarlo así. Por eso, aunque no ganemos, el juicio político de destitución ES LO CORRECTO, es ético, es moralmente necesario. Y no, NO es un SUICIDIO POLÍTICO de cara al 2020. Trataré de explicarlo igualmente de la manera más sencilla.

Uno de los pilares fundamentales que sustenta el entramado económico y social de Estados Unidos es que “nadie está por encima de la ley“. Nuestra democracia, nuestra Constitución y el funcionamiento de las instituciones depende de que todos, incluyendo el Presidente, tengamos que rendir cuentas por el cumplimiento de nuestras responsabilidades y acciones. Luego de haber leído la queja del informante de Ucraniagate, el juicio político no es más una opción, sino una obligación, o estaríamos sentando un precedente que destruiría totalmente los fundamentos de esta nación.

Independientemente de su propagación del odio y su ineficiencia e incluso de lo que todos sabemos respecto a la intromisión de Rusia, echemos un vistazo a hechos consumados o acciones que, sin lugar a dudas, son impugnables. Trump nunca ha publicado sus declaraciones de impuestos para esconder el corrupto manejo de sus finanzas y eso es impugnable. Mueller demostró que en al menos 10 ocasiones Trump obstruyó la justicia de una u otra forma, y eso es impugnable. Trump aprobó el dinero que Michael Cohen pagó a Stormy Daniels y a la chica de Playboy para comprar su silencio antes de las elecciones pasadas, y eso es impugnable si eres el presidente. Y por último, a cambio de algo o de nada, -como aún debe ser demostrado-, lo que sí está en la transcripción y él mismo reconoció es que pidió al presidente de otro país conseguir información incriminadora sobre su principal rival político del 2020.

Cada una de esas cosas por separado y todas en su conjunto constituyen suficientes razones para el juicio político de destitución.

Los fanáticos seguidores de Trump lo van a seguir apoyando aunque los expertos médicos lo declaren psicológicamente incompetente, si queda fehacientemente comprobada su culpa en el Ucraniagate y si, como él mismo dijera, sale y le dispara a un inocente en la 5ta Avenida de New York. O sea, hagamos o no el juicio político, esos votos ya los tiene.

Y con juicio político o sin este, los que estamos decididos a salir a votar en contra de Trump lo vamos a hacer sin titubear. La clave está en los INDECISOS e incluso en conservadores decentes a quienes todo el ruido y el andamiaje de un juicio político podría ocasionarles un cambio en la intención de voto. E incluso, muchos demócratas que usualmente no salen a votar por irresponsabilidad civil, falta de hábito o porque han perdido la fe en el sistema, podrían esta vez ir a las urnas, motivados por un acontecimiento de tamaña magnitud.

Si los republicanos que controlan el Senado obstaculizan el juicio político e impiden la destitución, habrán mancillado abiertamente la Constitución que juraron proteger y eso va a tener una repercusión indiscutible en los votantes, pues estarían ratificando abiertamente que son tan corruptos como Trump ha demostrado ser.

Por otro lado, si permitimos que el Ucraniagate pase al olvido sin consecuencias, como pasó con la infame reunión en la Torre Trump y la interferencia rusa en las elecciones del 2020, nadie puede imaginar a qué otras bajezas podría llegar Trump, o un futuro presidente, más competente pero igual de corrupto, en el socavamiento de la democracia y los valores estadounidenses.

Indudablemente toda la maquinaria de progaganda cuasi fascista de la derecha trataría de contrarestar toda esa situación, pero ¿no podemos poner en marcha nosotros una maquinaria de divulgación de la verdad y los hechos aún más grande y poderosa?

No nos menospreciemos. No subestimemos la dignidad y el valor de la gente buena estadounidense. A fin de cuentas, sin juicio político y sin haber cometido todas estas barrabasadas de los últimos 3 años, Trump perdió el voto popular por 3 millones de votos, y ganó por un estrecho margen gracias al obsoleto y prosaico Colegio Electoral.

En el 2020 todo puede ser diferente. Tú y yo y los buenos podemos hacer la diferencia. A los pesimistas, a los cansados, a los escépticos, a los eternos portadores de tijeras que las alas cortan, debemos repetirles hasta el cansancio una sencilla frase: PODEMOS GANAR.

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