Muchos hemos sido testigos del discurso de Trump del jueves 5 en la tarde desde la Casa Blanca, acusando de fraudulento el proceso electoral, prácticamente denigrando este país al nivel de las peores dictaduras contemporáneas y dejándonos claro a todos que no va a conceder si finalmente como esperamos, Biden es declarado ganador. Muchos no le dieron a esta amenaza el peso suficiente, pero en estos momentos es una realidad insoslayable. Los medios la han manejado, pero casi nadie te dice qué podemos hacer.

Es demasiado arriesgado y puedes perder tu capital político, o profesional, o social, si te equivocas, o te pasas, o no llegas. A menos, que como en mi caso, tengas un compromiso tal con la verdad, que te importe tres carajos equivocarte si en ese camino puedes ayudar a mucha gente y, aunque sea en parte, a la resolución de este inminente conflicto. Por eso decidí compartirles estas breves ideas.

UN PLAN BIEN PENSADO

Para Trump, todo esto no es parte de la rabia que siente por estar perdiendo, ni una improvisación de último momento. Es un plan bien pensado, con partes a la luz pública y partes ocultas. Y sobre todo con una asignación planificada para cada uno de los jugadores de esta inusual maniobra: el Senado, la Cámara, la Corte Suprema, las Cortes y Jueces estatales, y muy en particular sus deplorables y descerebrados fanáticos a los que está lanzando al ruedo, no como gladiadores romanos, sino como carne de cañón.

Está apelando a los peores sentimientos de su fanaticada y, sin la menor responsabilidad, jugueteando con el peligro de una Guerra Civil. Sin embargo, hay una estrategia oculta detrás de toda esta farsa, y es lograr que si Biden (que ya se ha convertido en el candidato presidencial con más voto popular de la historia estadounidense, más incluso que Obama) también gana el voto electoral, esto no sea reconocido y todo se decida en la Cámara de Representantes.

Erróneamente, mucha de nuestra gente está diciendo: «Bueno, pues bien, tenemos la mayoría en la Cámara y a la leona Nancy Pelosi al frente de la orquesta«. Pero no son así las cosas. Si esto va a decisión de la Cámara, no se otorga un voto a cada Representante, sino un voto por cada estado, y dado que hay más estados rojos que azules, lo más seguro es que Trump obtendría la victoria. Y si llegamos hasta eso, pues por repugnante que a todos nos parezca, Trump habría ganado de manera LEGAL. Y eso es lo que no podemos permitir.

PRIMERO, POR LA VÍA PACÍFICA

Si ese escenario se perfilara más claro en el Horizonte, tendremos que lenzarnos a las calles y de manera pacífica exigir que Tump conceda la victoria a Biden. La clave de triunfo aquí está en 3 aspectos:

1) No dejarnos provocar. Manifestar de manera absolutamente pacífica, impedir saqueos y enfrentamientos, tanto con trumpistas como con la policía. Eso es algo muy difícil, pero los organizadores de esas protestas y los líderes comunitarios tienen la enorme responsabilidad de dirigir ese proceso exactamente en esta forma primero.

2) Exigir que la policía y si es necesario, la Guardia Nacional, proteja las calles. Es un derecho ciudadano que tenemos y que está al alcance los los Gobernadores de cada estado. Sólo tenemos que exigírlo muy, muy fuerte, si lo llegamos a necesitar. Y

3) Dejar claro a las corporaciones, a los billonarios, a los que controlan este país siendo los amos de buena parte de los Congresistas, Senadores y Jueces, que nuestra intención es pacífica, que no queremos confrotación ni violencia. Y mucho menos destrozos. Pero que estamos dispuestos a llegar hasta los límites que Trump, sus secuaces y las circunstancias nos marquen. Si ese desafortunado y para nada deseado momento llegase, ellos son quienes más tienen que perder, así que mejor les vale poner en juego sus poderosos recursos y tirar de las riendas, de forma tal que sus «empleados» hagan cumplir la voluntad popular.

SEGUNDO, CONVERTIR LA RESISTENCIA EN ACTIVA LUCHA

Y no estoy hablando precisamente de entrarnos a golpes o a tiros unos a otros, pues eso habría que evitarlo a toda costa y ojalá nunca llegue (aunque hay que estar preparados), sino de utilizar las herramientas de la lucha civil organizada, comenzando por una Huelga Nacional General que paralice la economía. O sea, golpearles primero por donde más les duele. Por citar sólo un ejemplo, el desplome de la Bolsa de Valores podría ser más que suficiente para movilizar el respaldo que necesitamos.

Es importante, en un caso nacional de esta envergadura, incorporar a las madres y abuelas, pues por simplista que a algunos parezca, son figuras primordiales en conflictos de este tipo. Los que buscan camorra, los que van a ir a parar a una cárcel o a un hospital, y peor aún, los que pueden morir, también tienen madres y abuelas que, al menos a algunos, pueden hacerles entrar en razón con más fuerza y capacidad de convencimiento que escuadrones policíacos enteros.

Igualmente, las manifestaciones, desde una etapa temprana, deberían deben seguir una estructura, donde los más «aguerridos«, fundamentalmente los jóvenes marchen por el centro, y las mujeres por los costados. No es de cobardes en este caso crear un escudo humano con nuestras madres, hijas y hermanas, pues si el momento llegase los papeles pueden invertirse muy rápidamente, sino de impedir, hasta el máximo de nuestras posibilidades, que la otra parte nos lleve a un punto de no retorno, en el cual no habrá ganadores, sino que todos habremos perdido a algo, o a alguien.

Y tenemos que intensificar nuestra labor de desenmasacaramiento y defensa de la verdad en las redes sociales: en todas. No sólo en Facebook.

Por último, podemos pedir la intervención de la Comunidad Mundial y de Organismos Internacionales. No cremos que nadie vaya a intervenir directamente en un país tan poderoso como los Estados Unidos, pero el impacto que esto puede tener es enorme y pocos tenemos la capacidad de imaginarlo.

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En resumen, NOSOTROS EL PUEBLO nos hemos pronunciado. La mayoría de este país dijo en el 2016 que no quería a Trump. Luego de 4 años de su nefasta Administración, la mayoría ha vuelto a pronunciarse. Por obsoleto que sea, si perdemos el Voto Electoral, pues tendremos que resignarnos con la derrota y esperar otros 4 años para llegar a nuestra meta. Pero si ganamos el VOTO POPULAR, como todo parece indicar, pues nada ni nadie nos puede robar el derecho a vivir en un país mejor, menos indecente… un país que no sea llevado hacia el fascismo por un ególatra poseído a quien sólo le importa su dinero y su persona.

Digamos todos bien alto que estamos dispuestos a resolver esto PACÍFICAMENTE. Demostrémoslo con hechos. Extendamos la rama de olivo aún cuando la otra parte lance piedras… Pero si no funciona, comencemos una lucha tan grande como pocas veces el mundo ha visto, porque pocas veces el mundo ha estado a punto de una debacle de tal magnitud. Tenemos dos poderosas armas para lograr nuestros objetivos: la VERDAD and RAZÓN.

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