Esta noche del 15 de Marzo, a las 8 pm del Este (o sea la hora de Miami) puedes ver por CNN o Univisión a los dos candidatos demócratas que quedan en la contienda por la nominación presidencial, defendiendo sus puntos de vista y tratando de convencer al pueblo estadounidense de cuál de los dos es el mejor preparado para ganarle a Trump y conducir el país.

Mucho se ha dicho de ambos hombres -bueno y malo-, muchas son las expectativas, y muy caldeados están los ánimos. Vamos a tratar de referirnos a varios puntos neurálgicos, con la mayor objetividad posible y apego a la verdad, sin hipócritamente intentar ocultar que favorecemos a uno de los dos, pero dando al final lo que creemos debe ser la actitud correcta en una situación tan complicada.

¿ES REALMENTE JOE BIDEN COMO EL AVE FENIX?

Muchas personas han intentado comparar la «recuperación» de Biden con el mito del ave Fénix, esa emblemática criatura de fuego capaz de elevarse majestuosamente desde las cenizas de su propia destrucción, que simboliza también el poder de la resiliencia, esa capacidad inigualable de renovarnos en seres mucho más fuertes, valientes y luminosos. ¿Fue eso lo que realmente pasó con Biden?

Recordemos que al inicio de la campaña Biden tenía seguidores, pero iba muy lejos en las preferencias por detrás de varios otros candidatos (en muchos aspectos menos en la capacidad de ganarle a Trum, donde iba en segundo lugar) y aún hoy, muchos de los que marcarán su nombre en la boleta no están votando por él, sino contra Bernie Sanders, impulsados por toda la propaganda y las mentiras que de él se han dicho, en un renovado y manipulado «mccartismo» del siglo 21. Miren cómo figuraba Sanders en la opinión de los votantes acerca de quién era el mejor preparado para derribar a Trump, antes de la avalancha en su contra, y todos sabemos lo que ha pasado después.

No hay dudas que Biden conserva a muchos de sus partidarios originales y seguramente ha ganado otros por su propio mérito, que sin dudas lo tiene, pero lo que ciertamente lo puso a la delantera fue el enorme empuje de un Partido de casi 200 años, los millones vertidos en crear estados de opinión favorables hacia él y desfavorables para su contrincante y el apoyo -coordinado por la cúpula demócrata-,que recibió del resto de los contendientes y sus otrora partidarios.

Entiéndase bien, es derecho (jurídico y moral) de cualquier Partido apoyar al candidato que mejor representa sus intereses, que en este caso es Biden, pues Bernie Sanders ha dejado muy claro que está contra la oligarquía y a favor fundamentalmente de los trabajadores, los desposeídos, los que menos tienen y los que no encuentran representación en ningún otro lugar que no sea el movimiento progresista. No por gusto la brecha entre pobres y ricos llegó a su nivel más alto de los últimos 50 años.

EL MITO DE LOS BERNIE BROTHERS

El 86% de los seguidores de Sanders votaron por Hillary Clinton en el 2016 y en una reciente encuesta cuyos resultados estás viendo en la siguiente imagen, el 83% de sus seguidores dijo que votaría por quien resultara el nominado demócrata de no ser Bernie, mientras que sólo el 78% de los de Bloomberg dijeron lo mismo y el 89% de los de Biden, aunque tomando en cuenta que una buena parte de estos eran seguidores de otros y que habían sido «transferidos» recientemente a Biden, pues no es de extrañar que el porcentaje hoy sea igual al de los llamados Bernie Bros.

En todos los grupos de seguidores hay gente más politizada, e incluso fanatizada que otros. La diferencia con los seguidores de Bernie es:

1) no se trata de una ola electoral, sino de un movimiento que le sigue con pasión y convicción, que existía antes de Bernie, que ha logrado avanzar mucho con él, y que seguirá vivo y creciendo cuando Sanders ya no esté;

2) muchos están aún molestos por las irregularidades que sucedieron en la nominación demócrata del 2016 y que no vale la pena traer al caso; y

3) una buena parte es realmente gente muy molesta con el sistema, con el olvido al que han sido relegados durante años, con los demócratas por presumir que están de su lado, pero seguir danzando con los poderosos en un baile al que ellos no son invitados.

Si ganas salario mínimo o cerca, si no tienes seguro médico o no puedes pagar los altos precios de los copagos en tratamientos y medicamentos, si tienes algún hijo que estará pagando su Universidad 20 años después de terminarla, y si ves como cada vez los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres, pues seguramente tú también estarás muy molesto o molesta.

Y esa molestia, aunque no debiera, pues a veces se hace sentir en la promoción de la campaña. La mayoría de los millones que siguen a Bernie Sanders son personas buenas, trabajadoras, son jóvenes, blancos, negros, hombres y mujeres cansados de que les hayan quitado casi todo y ahora vayan por lo único que ya casi ni les queda: su esperanza.

LOS ATAQUES A LOS CANDIDATOS

Muchos videos y artículos se han publicado en las redes sobre aproximaciones «indebidas» de Joe Biden a mujeres y niños, así como al supuesto caso de nepotismo de su hijo Hunter en Ucrania. Excepto en esta ocasión, ¿alguien nos ha visto referirnos alguna vez a esos dos temas, o re-publicar alguno de esos artículos o videos? No, no nos han visto. Y no, no lo hemos hecho. Porque no lo consideramos cierto o suficientemente probado y porque se nos hace una BAJEZA. Similar a la que le hicieron a Bernie cuando manipularon burdamente sus comentarios cuando condenó la dictadura de Castro, pero reconoció ciertos avances en la educación y la salud, como antes lo había hecho Obama.

Tampoco nos han visto burlarnos de su tartamudeo o de sus «gafes» en el pasado, sencillamente porque no estamos haciendo campaña contra la persona, sino contra sus ideas, contra la plataforma que representa, contra el que le haya asegurado a los de Wall Street que con él no tienen que temer «cambios sustanciales«, contra el dinero que recibe de multimillonarios a los que luego de una forma u otra hay que «pagarles con ciertos favores«… , o sea, suficiente tenemos con lo que es verdad para demostrar por qué no lo consideramos apto ni para ganarle a Trump ni para dirigir el país, como para tener que caer en bajezas. Claro, buena parte de esos que piden pureza en la campaña y unidad demócrata, sólo «saltan» de sus asientos cuando los ataques son contra Biden, mientras aplauden desbordados o se suman entusiastas al ataque cuando se trata de Sanders.

La realidad es que no hace faltar caer en lo más bajo para hacer campaña por el candidato de su preferencia. Si ahora nos ven hablando de los «síntomas de demencia senil» en Biden (sin decir que está demente o loco) es porque realmente la situación es preocupante, triste incluso, pero publicamos en español el artículo con 35 videos y el mismo número de meteduras de pata de Biden en los dos últimos meses de su campaña.

Ninguno de ellos por sí mismo es síntoma de demencia y menos en medio del estrés de una campaña, pero esa cantidad tomada en su conjunto y en tan poco tiempo muestra un deterioro neurológico clásico en ese tipo de casos, que como no ha sido evaluado por expertos, no sabemos la magnitud exacta y el tipo de obstáculo que representa poder ganarle a Trump y poder dirigir el país en el enorme y permanente estrés de 4 años de Presidencia.

A eso se suma lo que vimos en el reciente primer ayuntamiento digital de Biden donde, desafortunadamente, se mostró desorientado, confundido y para nada capaz de motivar a la audiencia.

¿PODEMOS UNIRNOS EN UN FRENTE COMÚN?

No lo sé. Quizás sí. Quizás no. No estamos divididos ahora. Venimos muy divididos dentro del conjunto demócrata desde hace muchos años, entre PROGRESISTAS, cansados de mejoras «incrementales«, de promesas incumplidas y de estar cada día peor; y MODERADOS, que piensan que se puede seguir esperando y dando pequeños pasos que lleven a la grandes mejoras, y que por su posición económica o sus convicciones pueden seguir esperando por lo que ya otros están demasiado hartos y cansados.

Realmente enfrentamos un GRAN PROBLEMA: aunque hasta ahora se ve un poco más de personas que apoyan a Biden (quien tiene 806 delegados contra 706), los que apoyamos a Bernie también somos muchos millones y cada uno sigue haciendo campaña no sólo por el candidato que quiere, sino por los cambios que quiere ver en el país y que tanto necesita o no necesita. Son dos posiciones CASI tan opuestas como las que nos enfrentan con el Trumpismo, por lo que los ánimos se caldean y pueden llevarnos a consecuencias impredecibles si no encontramos ciertos entendimientos, porque ninguna de las dos facciones, por sí sola puede ganarle a Trump, que es la PRIORIDAD #1. No estimular el «fuego» hacia y entre nosotros, sino librar a este país del cáncer que hoy se sienta en la Casa Balnca.

Si Biden es capaz de convencer que puede ser un gran Comandante en Jefe, y aún cuando no conlleve a los cambios que queremos, demuestra que por lo menos puede conducir el país hacia un futuro algo mejor, pues los progresistas tendremos que reconocer que aún no somos mayoría absoluta (al menos no de los que votan), que tendremos que seguir luchando por lo que creemos, atrayendo más personas a nuestra causa, siendo más inclusivos, y que DEBEMOS TODOS UNIDOS VOTAR POR BIDEN.

Si por el contrario, Biden no es capaz de demostrarnos fehacientemente su capacidad mental y ejecutiva, si no nos convencemos del todo de que en sus condiciones pueda vencer a Trump y encabezar a los Estados Unidos de América, entonces seguramente DEBEMOS TODOS UNIDOS VOTAR POR BERNIE.

Lo sensato, lo razonable, lo maduro en este caso es considerar LAS DOS OPCIONES y no una sola. Y saber que todos tendremos que ceder en algo en el juego de la política. Si nos vamos con Biden, pues tendrá que modificar su programa de forma tal que resulte más inclusivo para el movimiento progresista. Y si nos vamos con Bernie, pues tendrá que modificar sus planes y ritmos de forma que se contemplen de una forma más amplia los reclamos de los moderados.

Ese es el espíritu con el que nos vamos a sentar a ver hoy el debate. Te invitamos humildemente a hacer lo mismo.

en_US
es_ES en_US