Decidí alejarme un momento de mis múltiples ocupaciones y publicar este artículo motivado por una señora de origen cubano que publicó un video en Internet echando “pestes y flores” respecto al lastimoso intento de movimiento anti social cubano encabezado por un “patriota” que está promoviendo la censura musical, la disminución de los viajes a Cuba (tema que abordé en detalles recientemente) y el no envío de remesas y alimentos a nuestros familiares en la Isla.

Lamento mucho no poder APLAUDIR. Puedo entender la ira y el enojo de esa señora. Puedo coincidir en algunos de los argumentos que esgrime, pero JAMÁS en el mensaje final que transmite, ni en la forma en que lo entrega. No somos más cubanos por gritar más alto. No somos más cubanos por llenar con obscenidades un discurso. Como no somos más valientes por retar o “invitar a fajar” a los otros. Eso no es CUBANÍA. Eso es parte del peor de los CUBANEOS y, en cierto sentido, nos iguala a los “otaoleros“. No permitamos que nadie, -en ninguno de los extremos,- nos vacíe el alma, cuando somos un pueblo con un alma tan grande.

Aunque el fenómeno exista, no es cierto que el 90% de los cubanos que vivimos en EEUU o incluso en el tormentoso Miami, seamos “periqueros“, estafadores al Medicaid y ladrones de tarjetas de crédito. Como no es cierto que la mayoría de los que estamos fuera de Cuba nos hayamos olvidado del cubano de la Isla y tampoco es cierto que la mayoría apoyemos la censura musical, la supresión de la ayuda familiar y la cobarde -y económicamente basada-, disminución de los vuelos a Cuba. Esos los hay, pero son una minoría presa en el pasado y esclavos de sus propios odios y rencores.

El verdadero pueblo cubano, mi estimada señora (y créame que aún en desacuerdo con usted lo digo con todo respeto), en las dos orillas, está lleno de gente digna, trabajadora, luchadora y tan solidaria como muy pocos pueblos suelen ser en este mundo. Los golpeadores de las mujeres que desfilan allá con un clavel en las manos y los que aullan frente al Restaurante Versalles de Miami, son minoría. Los extremos, señora, son minoría, sólo que parecen muchos porque gritan muy alto y arman mucha bulla, o como dirían sus ancestros españoles, “mucho ruido y pocas nueces“. No nos podemos rebajar a su escasa altura. Mucho menos cuando está en juego el bienestar (o mejor dicho, el incremento del sufrimiento) de nuestras madres, hijos, hermanos y amigos del barrio.

La mayoría de nosotros queremos una Cuba Nueva y estamos en contra de todas las dictaduras (la cubana y la de los turbios intereses que pretende erigirse en ley en este gran país del que hoy me honro en ser ciudadano). No queremos ni comunismo ni capitalismo salvaje. Y los que hemos viajado, los que hemos leído mucho (que también somos mayoría, aunque algunos cubanos hagan un extraordinario esfuerzo por presentarnos ante el mundo como los chabacanos, incultos y maleducados que no somos), sabemos que ese mundo es posible. Imperfecto, pero posible.

El grupo de Facebook “No Más Otaola” que surgió como una respuesta contestataria a un fenómeno muy local, se está convirtiendo, de hecho y a toda prisa, en un REFERENDO VIRTUAL CUBANO. Se están uniendo a cientos por hora, los cubanos dignos que no olvidan sus raíces ni su pueblo aún cuando profesen diversas ideologías y plataformas políticas. Los que estamos en contra de utilizar los mismos métodos de censura que marcaron nuestra niñez, juventud y primera madurez pretendiendo así luchar contra lo incorrecto. Respeto toda opinión en contrario, pero firmemente no creo que atacando a Gente de Zona (o similares) se hace patria. Y simplemente atacando a Otaola, tampoco.

Y si los que pensamos así logramos, con nuestra adhesión a ese grupo, demostrar que somos mayoría, entonces el resto tendrá que dejar de hablar a nombre del pueblo cubano y reconocer que están hablando, opinando, luchando y expresando -con todo su derecho en un país democrático-, las ideas y la voluntad de un grupo de los cubanos, de ciertos intereses dentro de los cubanos, pero NO DEL PUEBLO CUBANO. Si esto prospera, de una vez les quitaremos esa careta.

Para lograr ese objetivo, hay que preservar la esencia y la CUBANÍA del grupo. No podemos caer en las mismas ofensas baratas que criticamos, ni en la vulgaridad que intenta hacerse pasar por cubana cuando no lo es. Mucho menos en promover ataques homofóbicos cuando no son las preferencias sexuales las que están aquí en discusión y los miembros de la comunidad gay, o LGBTQ, merecen todo nuestro respeto, sea cual sea la ideología que profesen. Además de que, en su gran mayoría, también están dignamente del lado nuestro.

Entiendo que es un reto difícil, que cada cubano tiene un UMBRAL DE TOLERANCIA único respecto a Cuba o a Miami, en dependencia de la historia que a cada uno tocó vivir. A aquellos a quienes les fusilaron a un familiar, o los que fueron recluidos en los UMAPs, o los que estuvieron presos por expresar una opinión disidente o comprar una libra de carne de res, les cuesta mucho más hablar de RECONCILIACIÓN NACIONAL. Como mismo sucede con los que perdieron a sus familiares y amigos en la cobarde voladura del avión de Barbados o quienes han perdido un familiar, en especial un hijo pequeño, porque el famoso embargo (que sí existe y es muy dañino, junto y a pesar del embargo interno) impidió que le llegara la medicina que pudo haberle salvado la vida.

A esos tendremos que darle más tiempo. Tratarlos con respeto e invitarlos a respetar nuestras posiciones. Pero al resto, a esa gran masa que siente y padece por los cubanos que allí están tenemos que unirla de una vez en ese gran grito devenido en un verdadero movimiento social cubano, donde “No Más Otaola” ya no significa la oposición a una persona, que con virtudes y defectos tiene derecho a expresar su opinión, sino contra una LÍNEA DURA que pretende renacer para desgracia de nuestros paisanos, cobijada por una IDEOLOGÍA fracasada por más de 60 años, muy similar, en esencia y, ¡oh, casualidad! parece que también en métodos, a esa otra que pretende enfrentar.

Cuba, la verdadera Cuba, la Isla tan querida por casi TODOS, está muy por encima de eso.

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