Hoy las redes amanecieron enardecidas con la noticia de que ayer en Cuba habían bloqueado el acceso digital a sitios web como La Joven Cuba, Periodismo de Barrio, On Cuba News, El Toque y otros. Desde anoche vengo recibiendo cientos de mensajes privados sobre el tema (que ni me da el tiempo para leer todos, ni puedo contestar a todos individualmente). Muchos son de cubanos INDIGNADOS (de “adentro” y “fuera” de la Isla) que no pueden concebir cómo en medio del esfuerzo de acercamiento que estamos tratando de lograr, se tomen esas medidas. Otros muchos son de cubanos PREOCUPADOS (de “adentro” y “fuera” de la Isla) porque producto de esas acciones decidamos abandonar nuestro proyecto de ayuda al cubano de a pie.

A indignados y preocupados les respondo lo mismo: esto NO ES NUEVO, no nos asombremos. Y no, NO VAMOS A DEJAR DE AYUDAR a nuestros hermanos y hermanas bajo ningún concepto, pues ELLOS, y no ningún gobierno, entidad, grupo o grupúsculo constituyen el motivo de nuestro desvelo. Para entender nuestra posición, hay que ampliar un poco en las cuestiones de fondo que subyacen y, en cierta forma fundamentan, todo lo que está pasando.

Si aplicamos al caso Cuba la controvertida “Teoría de la Herradura” y revisamos los últimos acontecimientos en la Isla y en Miami, veremos que la EXTREMA IZQUIERDA y la EXTREMA DERECHA cubanas son mucho más similares entre sí de lo que los radicalizados miembros de ambas facciones están dispuestos a admitir.

Ambas se caracterizan por su componente AUTORITARIO, o más bien, TOTALITARIO, de que “o estás conmigo o estás contra mí“, por lo que unos bloquean sitios web que transmiten información que no les conviene o no les gusta; mientras otros bloquean a artistas que no les convienen o no les gustan, en tanto las dos ignoran que pueden bloquear sitios web, o conciertos, pero no las IDEAS o la MÚSICA; y ambas violan el derecho de sus ciudadanos a consumir la información o la música de su ELECCIÓN: porque no hay peor vocablo en el diccionario de los extremos que ese. Y nada aborrecen más que el sagrado DERECHO a ELEGIR.

Y sobre todo, los “zurdos y diestros” extremistas actúan en correspondencia con sus INTERESES. Si la fuerza pujante de todos los cubanos, los de “adentro” y los de “afuera” logra un día que se acabe el bloqueo/embargo, que se quiten las restricciones de viajes a la Isla y que esta se abra al turismo estadounidense, y muchas cosas más que no voy a mencionar por problemas de espacio, se les acabarían las excusas a la mil veces ineficiente extrema izquierda y esos que hoy viven del “enfrentamiento al imperialismo” tendrían que emplearse en puestos que exigen las calificaciones y flexibilidad que ellos no tienen; pero de igual manera se le acabarían los subsidios que salen de nuestros impuestos a la igualmente ineficiente extrema derecha y muchos que hoy viven del “enfrentamiento a la dictadura” tendrían que dedicarse a empleos peor remunerados y más sacrificados. Lógica elemental, ¿cierto?

Cuando aquellos toman este tipo de medidas, nosotros aullamos, despotricamos y respondemos con más rencor y con más medidas contra Cuba: exactamente el efecto deseado por la extrema izquierda cubana: el ideario del CULPABLE (el imperialismo yanqui + nosotros) se logra así mantener “vivito y coleando“. Y exactamente el mismo efecto deseado por nuestra enardecida extrema derecha. Ahora ambos pueden seguir por un buen tiempo, años o quizás décadas, dedicados a enfrentar “dictaduras” e “imperios“.

Pero ¿qué pasa si cambiamos la ESTRATEGIA, si seguimos criticándolos y enfrentándolos, pero sin los furibundos ataques de siempre y sin más medidas restrictivas? La excusa y el enemigo se desvanecerían, el lobo feroz de pronto extiende la mano y el pueblo, ese gran protagonista de los cambios y el gran motivador de nuestras actuaciones, estaría viendo una nueva dimensión del apoyo de su gente, apoyo que no puede nadie cuestionar, porque aunque no pretendo pecar de ingenuo y todos saben que queremos una CUBA MEJOR, está motivado ante todo por nuestra relación familiar, por el amor verdadero a Cuba y a su gente.

Nunca me cansaré de repetir que es muy fácil enfrentarse al enemigo que te tira FLECHAS, pero no al que te extiende su mano y te lanza FLORES. Sé que es difícil de entender, pero los censores que bloquean websites y conciertos, los afiladores de tijeras que cortan alas y prohíben bromas en la televisión o viajes familiares, los de la extrema izquierda y la extrema derecha, lo entienden y MANIPULAN muy bien. Somos nosotros los que no nos acabamos de quitar la VENDA de los ojos.

Si los ponemos contra la pared, harán lo de siempre: se atrincherarán en sus madrigueras ideológicas que es donde reside su mayor “fortaleza“. Si cambiamos nuestra posición, no les quedará más remedio que acelerar las REFORMAS. Y que no le quepa duda a nadie de que esas reformas vienen en camino, porque la dirigencia cubana actual no sólo está compuesta por los extremistas de izquierda y los octagenarios del Moncada, el Granma y la Sierra.

También hay una generación más joven, mejor preparada y formada en los ideales universales de JUSTICIA SOCIAL, que aún no puede expresar abiertamente sus ideas y tiene que plegarse al poderío y asedio del extremo, pero que, aunque clama “somos continuidad“, hacen tanto énfasis en el eslógan que fácilmente puedes darte cuenta que para ellos esa frase no significa “seguir haciendo lo mismo de siempre“, aunque tengamos la distorsionada percepción de que solo ofrecen “más de lo mismo”.

Esa generación no tiene el prestigio idílico de las barbas y las montañas, por lo que para perdurar está obligada a generar un APOYO SOCIAL SOSTENIBLE, mismo que sólo puede ser logrado con cambios estructurales. Y no hablo del salto del “socialismo ineficiente” al “capitalismo salvaje” (¡que lo impidan todos los Dioses del Olimpo!), sino de la búsqueda e instauración paulatina de un modelo propio cubano, con aperturas democráticas quizás no exactamente como las pensamos hoy, pero más grandes tal vez que lo que nos podemos siquiera imaginar.

En ese cambio, en esa transformación paulatina que se avecina, en parte porque el implacable paso del tiempo y la biología han de borrar pronto a los principales bastiones de la extrema izquierda y también de la extrema derecha; en parte porque la presión que sufren los pueblos, -comprimidos por dos extremos que se repelen tanto como se tocan- llega un momento en que por acumulación progresiva sobrepasa los marcos de la herradura. Y es ahí donde todos PODEMOS PARTICIPAR, los de “adentro” y los de “afuera” que no nos afiliamos a ninguno de los dos límites agonizantes.

Por eso, si alguien pensó que nos íbamos a desanimar, que íbamos a posponer indefinidamente nuestra solidaridad con nuestras familias y con la familia cubana en general, pues que pida le devuelvan lo que pagó por el boleto. Vamos a crear la ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE CUBANOS EN EL EXTRANJERO, con el propósito de fortalecer personal, económica y profesionalmente a los cubanos residentes en cualquier parte del mundo. Eso no lo puede bloquear nadie. Y luego, si la creciente Membresía decide emplear parte de sus fondos para apoyar al cubano de a pie en la Isla, sin matices ideológicos ni exigencias políticas, pues encontraremos la manera de hacer llegar nuestra ayuda y hacerlo de una forma tan limpia y TRANSPARENTE que a nadie quede duda acerca de motivaciones, orígenes y destinos.

Esa decisión de poner HUMANIDAD por encima de IDEOLOGÍA, AMOR por encima de ODIOS y RENCORES, y de situar la solidaridad y el bienestar de la FAMILIA por encima de CUALQUIER OTRA COSA no lo puede impedir nadie, sea cual sea su posición en la herradura. Seguiremos avanzando, a veces más despacio, a veces más rápido, según las circunstancias, pero que a nadie quepa duda que este pueblo digno está decidido a reescribir su historia. Para MEJOR. Para bien de TODOS.

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