Muchas personas están preocupadas porque Trump está preparando unos 100 PERDONES presidenciales para su último día en el cargo y me preguntan qué podemos hacer para impedirlo.
 
NADA. No soy experto en leyes, pero he hecho la tarea. No podemos hacer nada. Aún por 2 días vivimos en un país con un presidente criminal, un Senado corrupto y una Constitución obsoleta. En general, los indultos son irreversibles. El Congreso y los tribunales no pueden revertirlos, incluso en el caso de un vergonzoso presidente que ha usado los poderes del perdón indiscriminada y descaradamente para ayudar a sus aliados, a un punto tal que el Departamento de Justicia inició una investigación sobre un esquema de posibles perdones a cambio de dinero y contribuciones políticas.
 
Lo único que podemos hacer es exigir a nuestro gobierno que revele los fundamentos de Trump para perdonar a cada persona y convertirlos en forajidos sociales y/o impedirles el acceso a ningún cargo público, según lo amerite la magnitud de la ofensa cometida.
 
También me preguntan si puede perdonar preventivamente a sus hijos y familia. Lamentablemente la respuesta es sí, si puede. El derecho aquí funciona por precedentes y en 1866 la Suprema Corte (no, no aquella “tremenda” del famoso Tres Patines, sino otra de nuestras entidades cuyo funcionamiento hay que revisar) estableció que un presidente puede usar el perdón en “cualquier momento” en que una ofensa o delito es cometido, “incluso antes de que comiencen los procedimientos legales, o mientras estén pendientes, o después de haber sido juzgados y convictos“.
 
Lo que no está claro es si un Presidente puede perdonarse a sí mismo (y casi con seguridad Trump no lo hará), pues esto se considera una vileza tal que los Padres Fundadores, ni nadie, pudo tenerlo en cuenta, porque nadie hasta ahora pudo imaginar que alguien tan despreciable y esencialmente delincuente podría llegar a la Presidencia.Existen cláusulas en la Constitución que hacen “suponer” que no puede, pero no está claro, y en principio podría hacerlo y luego enfrentar las consecuencias con su ejército de ponzoñosos abogados.
 
En general, los indultos de Trump son de un carácter tan vil que claman por reformas. No podemos detenerlos, pero debemos hacer lo que podamos para asegurarnos de que este tipo de abuso nunca vuelva a ocurrir. Este país necesita un debate serio sobre si necesitamos que el presidente tenga y ejerza los privilegios de los reyes y emperadores de la antiguedad, que tenga el poder del perdón. 
Para muchos ya va quedando claro que un SISTEMA ECONÓMICO donde en medio de una mortal pandemia los “de abajo” pierden sus empleos, sus alimentos básicos, y están a punto de perder sus casas por millones, mientras los mega ricos, en el mismo período, han logrado ser UN TRILLÓN de dólares más ricos, pues necesita ser reformado, si es que queremos que alguna vez sirva a NOSOTROS, EL PUEBLO.
Sin embargo ahora, gracias a Donald Trump, estamos más cerca de convencernos de que igualmente todo nuestro SISTEMA LEGAL, desde la Constitución y la Suprema Corte hasta las reglas que permiten tratar y juzgar diferente a las personas según el color de su piel y lo abultado de sus billeteras, también debe ser reformado. Esperemos que la Administración Biden-Harris, que ya de hecho tiene monumentales tareas por emprender y resolver, se apunte esta otra, tan necesaria e importante como las que más.
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